El despiste juvenil por lo realmente importante.

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Pensando en que camino tomar

Antes que nada hay que aclarar que esto sea dicho sin generalizar. La cuestión es que hay un gran sector de los jóvenes (al menos a mí me lo parece) que son expertos en nuevas tecnologías, programas informáticos variados, teléfonos utrasofisticados y sin embargo son muy infelices.
Pensando en ello, y analizándo a las personas a las que tengo acceso, he llegado a la conclusión de que padecen la misma enfermedad que tenían los replicantes de Blade Runner. Son inmaduros emocionalmente.
Es increible como asisto a las fases de felicidad pletória, de afirmación ante el grupo, de tener claro que son mejores que la mayoría y que en definitiva pueden conseguir lo que quieran con solo proponerselo. Al rato los podemos ver totalmente abatidos y llegándo a la conclusión de que no sirven para nada y que nunca van a llegar a nada y que lo mejor que les puede pasar es morirse, o suicidarse.
Yo asisto perplejo a este fenómeno, mucho más extendido de lo que pueda parecer, y que provoca que los jovenes tomen decisiones absurdas, disparatadas y que, por irracionales, solo consiguen reforzarles la idea de que no valen para nada y que nunca se integraran en la sociedad.
Confieso que cuando yo era adolescente no eran los estímulos los que abundban precisamente, más bien al contratio, teníamos claro que éramos lo que éramos, y como máximo podríamos subir un pequeño escalón en la sociedad. Nada de ser Directores Generales ni nada por el estilo. Nos conformábamos con entrar en un taller y aprender un oficio. Estaba hasta bien visto que se nos explotase y abusase de nosotros a cambio de darnos una formación con la que luego podríamos vivir. Creo que la clave es que teníamos claro nuestras posibilidades, y una vez asumidas intentabamos llegar lo más lejos posible, pero sin que el no llegar a ser el máximo nos causase algún problema. Sabíamos de dónde veníamos y nuestra expectativa máxima.
Ahora contemplo que solo existe la cultura del todo o nada. O llego a ser de lo más alto, o soy un fracasado. Me pregunto de qué manera hemos transmitido esto a nuestros hijos. Será por la TV, por Internet, los juegos, el modo Dios. La cuestión es que por más vueltas que le doy solo llego a la conclusión de que estamos en la sociedad de la inmediated, lo quiero ahora y además lo máximo. El problema es que la vida lleva su propio ritmo. Hay que aprender a adaptarse. Como muchos no lo logran (como es natural), se ven abocados a la droga, en cualquiera de sus formas. Tienen que buscar algo que les adormezca y les transporte a los paraisos artificiales. Cuando vuelven, caen de nuevo en el derrotismo y tienen que volver a buscar la evasión.

La juventud, un periodo de dudas

Creo que inconscientemente llegan al convencimiento de que nunca lograran integrarse y que hagan lo que hagan seran unos derrotados. Deja de importarles su entorno protector y aunque con sus compañeros de viaje son simpáticos y atentos, con los suyos son tiranos, despotas y cada vez más violentos. Cuando no utilizan la violencia verbal, usan la física y luego la de la autolesión con la amenaza constante del suicidio.
Sé que están pidiendo ayuda, pero no permiten que nisiquiera se les diga una palabra amable. Han perdido totalmente la empatía. Se hacen cada vez más solitarios y cada vez más violentos.
Yo soy de la teoría del “clicK”. Sé que en algún momento, después de absorver experiencias dispares, en un momento determinado el cerebro lo ordena todo y se hace la luz. Por un momento la sensatez y la cordura se apodera de ellos y es en ese instante cuando pueden reaccionar y emprender el camino a la felicidad. La cuestión es el momento en el que pasa, si el tobogan de tanto ir al paraiso para visitar luego el infierno no lo han recorrido demasiadas veces, o si durante este periodo no han hecho algo que les impida reconducir su vida sin tener que avergonzarse de sus actos.
¿Cómo podráimos ayudarles a dejar esas ideas?. ¿Es posible, o realmente tiene que suceder una catástrofe para que reaccionen?
Confio en el click, y también en que luego el resto les vamos a apoyar, pero es tan larga la espera y contemplar impotente como los mejores se destruyen por unas ideas absurdas que gobiernan sus vidas. Creo que la sociedad desarrollada propicia estos comportamientos, el egoismo absoluto, la falta de empatía, el disfrutar abusándo de los débiles, la busqueda de lo inmediato, el ensalzamiento de todo lo que realmente nos acerca a la bestia.

Biografia: Grabiel Celaya ¿Cuando volverá e espiritu de Gabriel Celaya? “Hago mías las faltas, siento en mi a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho. Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,…”

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