La cocina de aquellos tiempos

130
Compartir
Cocinando
Hornillo de carbón
En la cocina de mi casa había un poyete de ladrillos que tenían dos hornillos para cocinar con carbón. En el frente tenía una trampilla de hierro fundido cada uno. Para encender el fuego, se tenía que levantar la tapa del hornillo y se ponía una carga de carbón. Encima de esta se ponían unos trocitos más finos de carbón y algunos trozos de papel (para eso era magnífico el Diario de Cádiz, que entonces era muy grande, enorme, con un papel muy basto y con una tinta que nunca se secaba del todo, por lo que al menor descuido, ibas por la calle con toda la cara y las manos negras después de haberlo leído). Cuando ya estaba preparado el montoncito de carbón,  se habría la trampilla frontal y se le prendía fuego
“Soplaor” de palma

Diario de Cádiz
Generalmente empezaba a salir un humo bastante negro (la tinta del Diario de Cádiz) y luego había que coger un soplaor y ponerse a abanicar por la parte de la trampilla. Afortunadamente teníamos una campana muy grande encima que estaba hecha de ladrillos por la que salía todo el humo.


Deshollinador

Cocina de carbón
Como vivíamos en la última planta, de vez en cuando mi tío se iba a la azotea y metía el deshollinador por la chimenea (el deshollinador era una especie de escoba de 4 o 5 metros de larga). Los vecinos de las plantas más bajas tenían que llamar a la gente que lo hacían (por lo visto también trabajaban con Mary Poppins ).
A mi me encantaba ponerme a darle aire con el soplaor. Como era pequeño y apenas llegaba al fogón, me sentaban en una silla enfrente y me pasaba un buen rato dale que te pego.
Recuerdo que, si soplabas muy fuerte, empezaban a salir por el hornillo pequeñas chispas y cenizas blancas.  También recuerdo que muy a menudo, cuando estabas terminando de cocinar algo, siempre se acababa el carbón o la llama ya no tiraba bastante y había que cambiarlo al otro hornillo. Como no anduvieras listo, las patatas las freías en dos tiempos, y si se quedaban a medias,  a lo mejor te tocaba esperar 15 o 20 minutos hasta que el aceite estuviese otra vez caliente. ¡¡¡No veas lo pringosas que se quedaban!!!.
Cazuela antes de picarse toda

Tampoco había olla exprés ni nada parecido, solo ollas de hierro, de hierro esmaltado (que al menor golpe saltaba el esmalte y se  desconchaba llenándose de calvas negras) y cacharros de barro. Las sartenes, por supuesto, no eran anti-adherentes y se quedaba todo pegado. 

¡Que habilidad tenían nuestras madres para cocinar así!.

Anafe de petróleo
Luego vino, como una ventaja, el sistema que mas asco me ha dado nunca. El anafe de petroleo. Funcionaba quemando petroleo en un compartimento que tenía debajo. Todos los días me mandaban a comprar un litro de petroleo a la droguería de la calle mesón. Allí tenían un barril con una máquina encima con una palanca y un grifo y te la llenaba. Vaya peste que echaba y como resbalaba la botella que tenía que llevar con mucho cuidado de que no se me cayera por las calles del barrio que estaban muy mal adoquinadas.
Luego el olor que desprendía (el tufo que le decía mi abuela) se le pegaba a la comida y sabía todo asqueroso. ¡¡¡¡Puafffff!!!!!.

Cocina de gas
Bombona de gas antigua

Menos mal que enseguida llegaron las cocinas de gas de dos hornillos. Funcionaban con unas bombonas pequeñas, parecidas a las del camping gas, que duraban muy poco y que se vendían en las carbonerías. Ya esto si fue una liberación para nuestras madres.

Infiernillo eléctrico

También se usaban unos pequeños hornillos eléctricos que servían para calentar un poco de agua o leche, pero gastaban mucha luz y los cables no tenían las condiciones adecuadas para que funcionasen bien.

1 Comentario

  1. Hola Paco, has hecho todo un repaso perfecto de lo que eran las cocinas desde los años 40 ó 45 en adelante, me has hecho recordar todos los pasos que habian que dar hasta para asar una patata, que la poniamos en el sitio donde iba el carbon, si mal no recuerdo. Gracias por estos recuerdos. saludos.

Deja un comentario