Como nos buscábamos la vida los chavales

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Trapero globero un oficio extínto
El emprendedor antiguo. El trapero-globero. Salvando las distancias esto es lo que quiere hacer el Gobierno con los parados
El trapero – globero,
te cambiaba ropas viejas por globos

Cuando era pequeñito veía pasar desde el balcón el carro del trapero-globero. Este hombre pasaba de vez en cuando por el barrio cambiando ropas viejos por globos. Los chavales pedíamos a nuestras madres alguna ropa que ya no tuviese otro destino que convertirse en trapo y con la carga nos bajábamos a la calle con la cara toda ilusionada a hacer el gran negocio de nuestra vida.
“Oiga, oiga, aquí le traigo estas ropas y yo quiero dos globos, el verde y el rojo”. Nunca había problema y casi siempre nos daba alguno de más. ¡Que alegría nos daba salir de la rutina y sentirnos importantes por el negocio que habíamos hecho!.
Viendo desde la perspectiva actual parece una auténtica ridiculez, pero en aquellos momentos era un acontecimiento muy importante.

También, cuando había una bolsa de pan duro en casa la vendía en la carbonería de Fabio Rufino.

Cartones para vender

Cuando ya nos dejaban salir a la calle, íbamos por las tiendas de ropa y le pedíamos a los dependientes si tenían cartones o papeles de los embalajes. Generalmente les gustaba dárnoslo porque le quitábamos un estorbo de en-medio. En una tarde podíamos sacar tres o cuatro pesetas cada uno vendiéndolo en las cartonería que había en la calle Barrocal o en la calle Feduchy. Yo siempre iba a este negocio con mi amigo Emilio, que vivía frente al Pay-Pay.
Un día descubrimos que en la calle Cristobal Colón había un almacén que le servía los medicamentos a todas las farmacias y estos nos compraban las cajas que estuviesen entereas a 1 peseta cada, luego ellos las reutilizaban para llenarlas de medicamentos y llevarlas a las distintas farmacias.
También íbamos a los bloques del Campo de Sur a buscar cobre y plomo de entre las cosas que la gente tiraba por la muralla. Otras veces no juntábamos unos pocos del barrio, el Mingüi, Pedro el Osorio, el Falines, mi hermano, yo, y varios más y nos colábamos en las casas abandonadas que estaban para derribar y le quitábamos todo el cobre y el plomo que encontrábamos.

Las películas que veíamos en el
 cine de la Iglesia de La Merced
El Hércules de los 60
Infinitas películas de romanos
que por cierto salían muy
eróticos para la época 

Con el dinero que sacábamos nos íbamos siempre al cine. Los domingos íbamos a uno que ponían en el colegio de la Mirandilla o en la iglesia de La Merced y veíamos películas de romanos. Siempre las ponían de romanos. Maciste, Hércules o alguna película de la vida de los santos. Costaba la entrada tres pesetas y nos juntábamos allí todos los del barrio y cuando salíamos de la película acabábamos pegándonos como si fuéramos gladiadores.

Procesión de la Borriquita. Ver que todavía estaban los trolebuses. Foto de Juman
Itinerario de 1.948

En la Semana Santa íbamos vendiendo itinerarios, que eran unos programas de mano con el recorrido y el horario de las distintas procesiones.Los vendíamos a tres pesetas y nos poníamos a gritar, ¡Oiga, itinerariooos!. Recorríamos desde la Plaza de Abastos hasta la de San Juan de Dios.

Itinerario de 1.992

Santo Enmascarado de Plata

Cuando teníamos más dinero íbamos a la sesión de tarde del cine Nuevo. Aquí siempre ponían películas de Santo Enmascarado de Plata que era de un luchador mejicano de lucha libre que no se quitaba la máscara ni para lavarse la cara. ¡Las palizas que nos pegábamos al salir eran todavía peores que cuando veíamos las de romanos!

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