Dia de la mujer. Libre te quiero, pero no mía.

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Libre te quiero, canción de Amancio Prada sobre un poema de Agustín García Calvo

El Día Internacional de la Mujer

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8 de Marzo Dia Internacional de la Mujer

Ahora que se acerca el Día Internacional de la Mujer, me gusta recordar esta canción de “Libre te quiero” (y  por eso te quiero añadiría yo) de Amancio Prada, cantando un poema de Agustín García Calvo. Es una canción con aspecto bucólico pero que encierra un potente mensaje.

Para querer a alguien, para ser querido/a por alguien, lo mínimo que se espera es que uno/a se respete a sí mismo/a. Libre te quiero, ni tuya siquiera.

Libre te quiero contra el machismo atávico

Todavía es penoso que vivamos en una sociedad tan machista en la que gente que se dice demócrata sigue amargando la vida a su pareja, maltrándola e incluso matándola. Como muestra de abuso ver mi entrada sobre el ataque a Teresa Rodríguez o el episodio que ha protagonizado el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke que dice que “Las mujeres deben ganar menos porque son más débiles y menos inteligentes”

  • ¿Cuando vamos a comprender que la personas somos cerebros con piernas?, ¿Qué importa el sexo para el cerebro?.
  • ¿Acaso las mujeres tienen siempre que demostrar que “a pesar de ser mujeres son válidas?.
  • ¿Por qué para competir en esta sociedad machista tienen que renunciar a su maternidad, o a que les guste sentirse femeninas, o que les guste tal o cual zapato?.
  • ¿Por qué no pueden ser libres y hacer lo que quieran sin que el establishment les haga sentirse que están fuera de la carrera?.
  • ¿Es inteligente renunciar a tanto potencia que además de hacer perder a la sociedad tanto talento reprime tantas aspiraciones?.

Igualdad en la diversidad

parece fácil pero en la práctica es una barrera muy difícil de eliminar. Aceptar a los demás, sean como sean, sean hombres o mujeres, debería ser uno de los principios que se enseñase en las familias y en las escuelas.

Ya estamos hartos del “muchachito bueno” que todo lo resuelve y que no dejar pensar ni desarrollarse a su pareja. Esto además de muy cansado para “el muchachito”, dilapida el raudal de aportaciones de las mujeres.

Por lo visto cuando hay una guerra o una catástrofe, no importa que sea mujer para ir a las fábricas a manejar grandes máquinas o hacer piezas de gran precisión, pero en tiempos de “normalidad” a la mujer se le confina a la casa.

Volviendo a la canción, que es más bien la declamación musicada del poema de Agustín García Calvo, aúna la sencillez de la música con la magnífica voz de Amancio Prada y con el potente mensaje de la necesidad de que la mujer sea libre para poder quererla. Querer no es poseer, que alguien esté contigo porque dependa de tí no tiene ningún mérito, antes al contrario, lo que dice es que si están contigo porque dependen de tí es seguro que no han elegido libremente y eso les hará infelices.

La inseguridad del machista

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Si te quiero es por que eres mi amor, mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos

¿Realmente nos puede gustar que alguien a quien hacemos infelices esté con nosotros?. Estas relaciones acaban en una relación de posesión y dependencia y no hay que olvidar que en realidad “lo que posees, te posee”. También me recuerda la película de Lee Marvin y Toshiro Mifune “Infierno en el Pacífico”, en la que cuenta cómo dos soldados, cada uno de un bando y una cultura se hacen prisioneros, alternativamente, el uno al otro, pero cuando se tiene al prisionero hay que alimentarlo, darle de beber,… Al final tienen que liberarlo y aprender a colaborar juntos para poder sobrevivir.

Esas son relaciones insanas y que hacen a todos infelices. ¿Qué mejor que una persona elija estar con uno/a libremente, porque se siente a gusto y feliz con nosotros, porque nos ha elegido entre todo el resto de personas?. Ese creo que es el cimiento de la felicidad.

Estar con alguien que no es, o se siente libre, dice mucho de la inseguridad que tiene quien usa esos métodos. Una inseguridad que poco a poco se va convirtiendo en infelicidad y derivando en violencia.

Hay pasajes de la canción que creo que son muy profundos, reivindica la libertad por encima de la posesión “Pero no mía, ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera”.

Así me gustan a mi las personas.


Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

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