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Testamento, una canción de Georges Brassens

En esta canción, Georges Brassens aúna magistralmente el humor con varios mensajes más profundos:

  • En una primera parte se pregunta por la existencia de Dios “vente p’arriba a ver si estoy”; nos deja claro el dolor de dejar la Tierra “Entonces por cielos y tierra, luto y dolor yo llevaré”; la eterna pregunta de cuánto nos queda de vida “Yo me pregunto si los robles para el cajón (ataúd) están de pié”
  • Luego parece que se rinde a lo inevitable y se lo toma con humor diciendo que hará novillos a la tumba, que dejará la vida arrastras, que aunque el sepulturero le regañe porque crea que está loco, que ya puesto que no hay forma de escaparse “quiere partir al otro mundo alegre como un escolar”. Es una manera de quitarle importancia a la muerte.
  • Asumiendo que la muerte es inevitable quiere “aprovechar” el tiempo que le queda, “sueña con una muchachita para enredarse con ardor” (hoy esto esta visto como algo machista), aunque más que ardor yo diría que es ternura, “Una vez más decir te amo. Perder el Norte una vez más”, como una metáfora de volver a enamorarse, aunque rápidamente aprovecha la imagen de deshojar la margarita “Me quiere, no me quiere”, y la liga con los crisantemos “la margarita del dolor” por su amplia utilización en los cementerios.
  • Luego, extrañamente, parece olvidar su sueño de la muchachita y empieza a hablar de la que será su viuda. Espera que sea sincera cuando tenga que llorarle y “no apele a la cebolla” y luego empieza a desearle lo mejor para su vida cuando el ya no esté, “que ella se case se lo ruego, con otro tipo igual que yo”, y vuelve a introducir el humor reduciendo el deseo de que sea igual que él para que “se aproveche de mis ropas, de mis pantuflas y el reloj”.
  • Pasa a darle unos consejos a su sucesor diciéndole que esté tranquilo, que “con mi mujer puede acostarse, y mi tabaco terminar”, y una advertencia, la única, de que tendrá que cuidar de su gato y nunca castigarlo, porque “si le pega al pobre gato, del otro mundo volveré”, diciendo que ahora mismo le importa más su gato que su mujer. Una cosa que hace sonreír y que ahora se vuelve a ver como una expresión de machismo. Pero parece que a Georges lo único que le importa en la vida es su gato, que prefiere la compañía gatuna a la de su mujer. Es una estrofa divertida pero que chirría un poco en esta época.
  • Por último, rindiéndose a lo inevitable, comprende que lo que escribe, y el testamento que deja, es solo una hoja muerta, pero, de alguna manera, se reconcilia con la vida y la muerte y comienza a ver lo positivo “ya no me dolerán las muelas”. “Dejo la vida sin rencor” y se resigna a ir a la fosa del olvido.

Una opinión personal

Esta es una canción que, pese a lo humorístico del tratamiento que hace de la muerte, si que nos transmite la idea de que no somos inmutables y que las cosas realmente importantes en nuestra vida como humanos son las cosas sencillas, las que en el día a día apenas echamos cuenta pero que a lo hora de dejar este mundo son las que realmente echaríamos de menos. Empleamos tanta energía y dilapidamos tanta ira y rencor en tratar de tener una vida con mayúsculas, donde solo seamos importantes y decisivos. Si lo miramos cons perspectiva podemos comprobar que nada de esas cosas que dan placer al superego son importantes. La sencillez, la calidez humana y el amor a la tierra y a las personas son los elementos realmente importantes en nuestra vida como humanos, el resto son zarandajas que lo único que hacen es que seamos infelices. Recordar a Gandhi o José Mújica (el Presidente de Uruguay) nos debería mostrar la perspectiva de que cosas son realmente importantes.

Testamento, la canción

De esta canción se han hecho innumerables versiones, se han traducido a multitud de idiomas y la han interpretado muchos interpretes en muchos estilos musicales. Yo me quedo con la versión de Claudina y Alberto Gambino, aunque tengo que reconocer que la hizo Paco Ibañez en el Olympia de París es magnifica. Y tengo que agradecerle a Manuel Toharia  que fué a quién primero escuche una versión de la canción en español, cuando acababa de dejar de ser el hombre del tiempo de TVE.

 

Georges Brassens (Traducción de Alberto Gambino)
Testamento

Me pondré triste como un sauce
El día en que me llame Dios
Palmeándome un hombro me diga
“vente pa’rriba a ver si estoy”
Entonces por cielos y tierra
Llanto y dolor yo guardaré.
Ya me pregunto si los robles para el cajón están de pie
Si ahí que marchar al cementerio
La senda larga tomaré
Haré novillos a la tumba
La vida arrastras dejaré
Que el funebrero me regañe
Creyéndome loco de atar
Quiero partir al otro mundo
Alegre como un escolar
Antes de requebrar mis huesos
En los dominios de Plutón
Sueño con una muchachita
Para enredarme con ardor
Una vez más decir te amo
Perder el Norte una vez más
Y desojar un crisantemo
La margarita del dolor
¡Ojala mi viuda se alarme
cuando sepulte a su mitad!
Y que no apele a las cebollas
Cuando me tenga que llorar
Que ella se case, se lo ruego
Con otro tipo igual que yo
Que se aproveche de mis ropas
De mis pantuflas y el reloj
Con mi mujer puede acostarse
Y mi tabaco terminar
Pero jamás muerte de mi alma
Al pobre gato castigar
Aunque no tengo yo diez gramos
Ni de rencor ni de maldad
Si es que le pega al pobre gato
Del otro mundo volveré
Aquí termina una hoja muerta
Mi testamento terminó
Ya colocan en mi puerta
Cerrado está por defunción
Ya no me dolerán las muelas
Dejo la vida sin rencor
A la fosa común del tiempo
Y del olvido ya me voy.

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