Las casas del barrio

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Casa del Almirante

Básicamente en el barrio existían dos tipos de casas, las que tenían su propio portón y contaban con con cocina y retrete dentro, y las que llamábamos casas de vecinos.

Las casas de vecinos, generalmente, eran antiguos palacios o casas señoriales que sus dueños habían alquilado por habitaciones a distintas familias. Tenían varias plantas en cada una de ellas y podrían vivir de 6 a 10 familias, por lo que en cualquiera de estas casas se podían juntar entre 20 y 40 familias.
Uno de los vecinos solía ser el casero, que era el representante del dueño. Este se encargaba de cobrar a los vecinos el alquiler todos los meses, poner paz entre los que discutían (algo que era bastante frecuente), y un poco encargarse del gobierno de la casa, cuidando de los turnos para que se hiciesen la limpieza de las escaleras, el encalado de las paredes y el uso de los tendederos, las cocinas compartidas y los lavaderos.

 

Ojo de patio

Estas casas solían tener dos o tres ojos de patio a cuyo alrededor se alineaban las distintas habitaciones, unas familias tenían alquiladas una, otras dos e incluso alguna hasta tres habitaciones, dando todas ellas a la galería del patio, sin pasillos interiores, las mejores también podían tener algún hueco a la calle.

 

Papel del elefante
Placa turca de las
casas de vecinos

Otra particularidad es que solo tenían un grifo y un retrete por planta, teniendo todo los vecinos de esa planta que compartirlo, aunque fuesen de distintas familias, estableciendo turnos y tiempo para su uso. Para las emergencias en todas las casas habían escupideras de loza o plástico para usarlas en casa y luego vaciarlas en el único retrete.
En los retretes solía haber una puntilla donde se pinchaban hojas de periódicos a modo de papel higiénico. Yo desde muy pequeño utilicé el del Elefante (“rasca mamá”). Por las mañanas antes de ir al trabajo solía haber cola a la puerta del retrete.

 

Por supuesto en estas casas no había ducha y se tenía que ir a los baños públicos que estaban frente a la cárcel vieja, en el Campo del Sur, donde había que ir provistos de la toalla, el gel y el champú y costaba 10 reales. (Yo iba todos los sábados me hiciera falta o no).

Champú Sindo
Colonia a granel

Para el pelo utilizábamos el famoso rombo de champú Sindo al huevo, y como suavizante empleábamos una mezcla de vinagre con agua. Si luego había que salir a ligar usábamos la colonia  Varón Dandy de la botella de litro.

Barreño de zinc

 

Para el tema de diario se tenían unos barreños grandes de zinc que servía para salir del paso.
Había en cada planta una cocina común donde cada familia tenía su fogón.

Este era el problema de vivir en un antiguo palacio o casa señorial.Las otras casas eran parecidas a las de ahora, aunque casi ninguna tenía cuarto de baño, solo retrete.

1 Comentario

  1. Me ha encantado esta entrada, me ha recordado mi infancia en una casa de vecinos, nuestra casa solo quedaban tres familias pero compartiamos baño y teniamos esos famoso barreños… que tiempos¡¡ Un saludo

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