Los vendedores de caballas

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En el tiempo de las caballas, cuando desembarcaban los pescadores de sus barquitas en la playa de La Caleta, las iban vendiendo por las calles del Casco Antiguo.
Eran dos los que llegaban a mi barrio y siempre iban pregonando a gritos “¡¡¡¡ CABALLAS CALETERAS, DE A KILO Y MAYORES!!!! . ¡¡¡¡ CABALLAS CALETERAS, DE A KILO Y MAYORES!!!!”
Llevaban un cubo con agua con la que iban remojando la tabla de madera con patas y asas de cuerda donde las exponían.
A todas les faltaban un trozo de piel por la cola, y una vez les pregunté que porqué les pasaba eso. El vendedor me contó que ese trozo es lo que les servía de carnada para seguir pescando más caballas.
Estaban super frescas y riquísimas. Ahora se pueden comer por todos los nuevos bares que hay en el barrio. Por supuesto hay que comerlas con la periñaca. Joder, me acabo de acordar como la hacía uno de los hermanos Monje, el que estudió cocina.
A veces, también venían vendedores con cogollos de lechuga (vamos, el centro de las lechugas que se habían pasado un poco en el mercado de Abastos) y que vendían a peseta cada una con un buen chorreón de vinagre y un puñado de sal.
Higos chumbos

También venían vendedores de higos chumbos, o higos tunos. Los morados estaban riquísimos (3 pelados por 1 peseta).

Os dejo la receta por si se encarta y la podéis hacer. Cuidado porque el aroma que queda en la casa de detecta a la legua. Lo suyo es asarlas en la azotea o en la terraza.

 

Caballa asá

Caballa asada a la gaditana

Ingredientes para 4 personas:

4 caballas de unos 250 gr. cada una.
1 cebolla grande.
2 tomates.
1 pimiento verde.
aceite de oliva.
vinagre.
sal.

Limpiaremos las caballas, retirándoles las vísceras. Las lavaremos y sazonaremos con sal.
Limpiaremos 1 tomate, la cebolla y el pimiento verde, los cortaremos en trocitos muy pequeños.
Untaremos el pescado con aceite y las asaremos en la barbacoa o en la plancha, bien caliente.
Cuando estén asadas, las colocaremos en un plato acompañadas del picadillo de verduritas y el resto de tomate, cortado en rodajas, aliñadas con aceite de oliva, vinagre y sal.

1 Comentario

  1. De pequeño recuerdo el pregón de esos vendedores, tan gaditano, que decia "Para asarlas" pero que en nuestra forma de hablar decían "P'á asajla" y, lo pronunciaban tan rápido que yo, con la ignorancia y la fantasía propia de un niño oía "Pasarlas" con lo que yo deducía que ellos estaban "pasando" caballas a la gente y no vendiendolas y que luego la gente que las recogía debian hacer lo mismo, osea… pasarlas.

    Por lo que las caballas ni se vendían ni por supuesto se comían, sino que pasaban de una persona a otra.

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