Navidad, aguinaldos, felicitaciones y calendarios

95
Compartir

 Cuando se iba acercando la Navidad, pasaban por casa toda suerte de gente para felicitarnos.
En esos momentos es cuando le poníamos cara a muchos de los que durante todo el año estaban trabajando en el barrio.

Desfilaban desde los basureros, al chico que repartía los mandados del almacén. Todos traían una pequeña tarjeta impresa con una ilustración alusiva a su oficio y en todas se felicitaban las navidades y deseaban un feliz año nuevo.
El ritual de la entrega de la tarjeta de felicitación servía como excusa para charlar un poco con el servidor del barrio y de paso posibilitaba la recolección por parte de estos, de un pequeño aguinaldo que servía para hacer más llevaderas las fiestas a estos trabajadores.

Recuerdo que los policías municipales ponían un árbol con un cartel enorme de felicitación frente a la puerta principal del ayuntamiento, justo donde había un fuste que indicaba el eje de la mini rotonda que servían para que los coches fuesen para la calle Sopranis, Pelota, subiesen al Campo del Sur o continuasen hacia Canalejas.

Poco a poco, los camiones de reparto iban dejando cajas de sus mercancías para que luego se la repartiesen los policías. Se llenaba de cajas de coca-cola, cerveza, latas de aceite y frutas en almíbar, etc…

A mí me gustaba irme con los colegas del barrio por todos los establecimientos de Cádiz pidiendo calendarios de bolsillo. Eran muy bonitos y te los solían dar sin problemas. La Caja de Ahorros de Cádiz, los despachos de loterías, las papelerías, las joyerías y relojerías, muchos bares y puestos de la plaza de abastos. Creo que casi todos los comercios de la ciudad imprimían calendarios para repartirlos.

Nosotros los coleccionábamos y nos lo cambiábamos como si fueran estampas.
Entonces las calles apenas se adornaban, pero entre todos se iba preparando el ambiente para que el espíritu navideño no faltase, y que el olor de las castañas que el Sr. Palacios asaba en su puesto de chucherías de la calle Pelota, justo en la entrada del Arco del Pópulo, servía de detonante a la preparación de las fiestas de navidad.

En el barrio no se solían poner adornos, salvo alguna guirnalda de espumillón en los bares y en el escaparte del almacén del Paraíso.
los chavales nos reuníamos por las tardes en la esquina y empezábamos a canturrear villancicos y a decirnos que lo que nos iban a trae los reyes. También nos gustaba ir a visitar los belenes que ponían en algunas iglesias.

Deja un comentario