Oficios que se han ido perdiendo de los 60-70

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El santero llevaba la capilla del Santo o la Virgen a tu casa, le pagabas el alquiler, y así le encendías velas y le rezabas y te ahorrabas de ir a la iglesia.

Oficios que casi ya no quedan

Los lañaores (sí lañaor, no leñador)

Lañaor con sus herramientas
Lañaor con sus herramientas. Eran los que arreglaban los utensilios de cerámica como lebrillos, tinajas, fuentes, etc. Lograban reparar la cerámica y que no se saliese el agua.

Con el paso del tiempo las necesidades han ido cambiando, y la cultura del reciclaje y la forma de vida son tan distintas que algunas cosas me parecen que eran verdaderas practicas medievales.
Un oficio que se ha perdido (tal vez en algunos pueblos rurales todavía subsista alguno) es el del lañaor (lañador dicho en fino).
Este era un señor que iba por las casas arreglando tinajas, lebrillos, ollas y otros utensilios de barro que se hubiesen roto.

Hoy es impensable pensar en arreglar una tinaja o cualquier otro objeto de loza o barro (excepto en las bodegas que son enormes y muy costosas), pero cuando yo era pequeño una tinaja o un lebrillo grande costaban muy caros como para cambiarlos por otro así como así.

Hojalatero / lañaor un oficio extinguido
Hojalatero / lañaor. Los lañaores se tuvieron que “modernizar” y hacerse hojalateros para tener trabajo suficiente. Iban de pueblo en pueblo ofreciendo sus habilidades.
Lebrillo de cerámica con la madera del lavadero de frotar
Lebrillo de cerámica con la madera del lavadero de frotar. Estas eran las antiguas “lavadoras”. En las azoteas de las casas habían unos fogones con sus chimeneas para calentar el agua para lavar la ropa a mano.

El lañaor llegaba al sitio donde se había producido la rotura (hay que tener en cuenta que una tinaja de las de 1 metro de alto, o un lebrillo grande pesaban una barbaridad y en las casas del barrio no había ascensor y creo que ahora tampoco los habrá.

Lo primero que hacía después de comprobar que no faltaba ningún pedazo, era practicarle, con un taladro de mano con una broca fina parecido a un berbiquí actual, unos pequeños agujeros a ambos lados de la rotura y lo iba repitiendo a todo lo largo de la zona rota.

Luego lo cosía con una cuerda fina y por último le daba un tratamiento impermeabilizante con pez, o alquitrán, según el uso al que fuera a estar destinado. Lo curioso es que luego no se salía el agua y el lebrillo o la tinaja se podían seguir utilizando sin problemas.

LOS HOJALATEROS

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Hojalatero, un oficio que se ha perdido.

Otro que se utilizaba también mucho era el hojalatero que repara las ollas, platos, cubos y barreños.

Trabajaban en medio de la calle, iban con su infiernillo y calentaban sus mezclas y echaban los remiendos o sellaban grietas. Eran oficios ambulantes, todo el día de aquí para allá pregonando su oficio para que la gente se enterase y le llevase las cosas para reparar.

Con el uso estos recipientes se iban oxidando y acababan por perforarse.

Entonces se le llevaba al hojalatero y los reparaba echándole una soldadura de generalmente de estaño.

OTROS OFICIOS QUE SE HAN IDO PERDIENDO

LAS MODISTAS Y LOS SASTRES

Taller de costura y las modistillas. Las modistas eran para las mujeres como el sastre para los hombre
Taller de costura y las modistillas¿ Escuchando Simplemente María ?

También se han ido perdiendo los talleres de las modistas. Los hombres solían ir al sastre a que les hiciese un traje para una boda o para estrenar en el Corpus y las mujeres iban a las modistas.

Las radionovelas eran los programas mas escuchados en España. Hay que tener en cuenta que no había televisión, o la había en muy pocos sitios
Las radionovelas eran los programas mas escuchados en España. Hay que tener en cuenta que no había televisión, o la había en muy pocos sitios

Las modistas eran unas costureras que le tomaban medida y cosían los vestidos en sus propias casas, algunas tenían ayudantas que estaban aprendiendo y solo cosían y se les llamaba modistillas. Todas estudiaban Corte y Confección y seguían con verdadera devoción la radio novela “Simplemente María” que trataba de una chica que sirve en una casa, acaba siendo madre soltera y termina triunfando gracias a estudiar Corte y Confección y hacerse modista.

Las clientas solían ir al taller con algún patrón de la revista Burda para que les hiciese un vestido de los que venía en la revista. Había alguna en la Plaza de las Canastas y durante el tiempo que estuve trabajando para

eutimio-dominguez-el-sastre
Eutimio, Sastre de Cádiz: “El Sastre que comprende a la juventud”. Fue mi segundo trabajo cuando tenia 13 años.

Eutimio “el sastre que comprende a la juventud”,  me pasaba el día llevando cortes de prendas a un taller que había en la calle Enrique de las Marinas y otro que había en la calle La Torre.

En esos talleres había un montón de máquinas de coser y de mujeres cosiendo. Yo tenía que ir tres veces a llevar las prendas al taller, la primera con la tela cortada, luego lo tenía que recoger y llevarla al establecimiento para que el cliente se la probase y se le hiciesen las modificaciones que necesitase, llevarla de nuevo al taller y recogerla cuando estuviese terminada.

Recuerdo que muchos sábados me tocaba recogerla del taller y llevarlas directamente a la casa de los clientes porque generalmente eran para alguna boda. En esos casos me daban bastantes propinas.

LOS SANTEROS (ANTECESORES DE LOS CAPILLITAS)

Santero con su capillita
Santero con su capillita. Las alquilaban a las casas particulares y la gente las tenían llenas de velas y les rezaban en su propia casa, así se ahorraban de ir a la iglesia.

Otro, aunque no se si podríamos llamarlo oficio, era el de los santeros, aunque no estoy seguro si se llamaban así, que eran unas personas que llevaban por las casas unas capillas de santos y te las dejaban allí, alquiladas, por una serie de días.

Durante esos días se le rezaba en la casa y se le encendían unas mariposas. Tengo que reconocer que nunca  entendí muy bien porqué se hacía.

Sillero reparando un asiento de enea
Sillero reparando un asiento de enea

LOS SILLEROS

También funcionaban muy bien los silleros. Las sillas generalmente tenían los asientos de enea que acaban hundiéndose y de vez en cuando había que cambiarle el asiento y, por supuesto, había que hacerlo a mano.

LOS LIMPIABOTAS

Limpiabotas
Limpiabotas

Tampoco hay que olvidar a los limpiabotas, sobre todo al amigo Kid Betún , antiguo boxeador que acabó de limpiabotas y siempre se estaba pasando por los bares del barrio.
Quedan muchos más que pondré otro día.

Jose-Luis-Ramos-Chaves-Kid_Betún
EL Boxeador de Cádiz Kid Betún, que acabó de limpiabotas

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