Santo romero, santo romero, que salga lo malo y entre lo bueno

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Esta era la letanía que recitaba mi abuela todas las semanas. Con una sartén en la que había puesto un buen puñado de romero que soltaba un humo blanco y aromático, iba por todas las habitaciones ahumando por detrás de las puertas, por debajo de las camas, debajo de las mesas, etc.

Romero
En la sartén se quemaba el romero

Santo romero, santo romero que salga lo malo y entre lo bueno. Mis hermanos seguíamos a mi abuela con los ojos asombrados, viendo salir el humo de la sartén y recitando con ella.
Al finalizar la casa quedaba inundada del olor a romero, más que una casa parecía una iglesia y mi abuela la sacerdotisa, para otras gentes parecería cosa de brujería.

Pandereta
Matraca

Seguro que costumbres como estas se hacían a montones en todas las casas, aunque creo que la que se llevaba la palma era la casa de Concha la gitana. Celebraba y compartía con todo el barrio todas las fiestas, las nochebuenas, fin de año, carnavales, etc. Allí acabábamos todos los chavales a los que nos daba un polvoron y una copita de anís, luego nos quedábamos en el patio de San Antonio Abad 14 cantando villancicos y tocando las panderetas y las matracas. No faltaba quién bailase ni quién acabase perjudicado con tanto polvoron y anís.

Un polvoron y una copita de anís

Son costumbres que ya se han perdido hace muchos años. Eran tiempos en los que las estrecheces unían mucho y con muy poco nos lo pasábamos bien. Ahora, que hemos prosperado tanto, solo hemos avanzado en la individualidad y en el aislamiento. Preferimos ver una fiesta en la tele o youtube que vivirla. En fin, serán cosas de los tiempos.

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